Fundación de la Asociación en Valladolid

La Asociación de Damas de la Corte de Honor de Nuestra Señora del Pilar se constituyó en la Santa y Angélica Capilla de Zaragoza el 21 de noviembre de 1905, y la de los Caballeros de Nuestra Señora del Pilar el 23 de noviembre de 1927. La finalidad de esta Fundación fue la agrupación entorno a la Santa Columna para la veneración a su excelsa Patrona, trabajando para extender su culto y veneración.santiago_apostol

VELAR por la devoción a la Virgen María y custodiar “el Pilar” que dejó, fue la motivación del Apóstol Santiago al edificar la Santa Capilla con sus discípulos.

La Asociación está llamada a dar continuidad a la misión de vela y custodia de su primer Caballero: Santiago el Mayor, que quiso mostrarse como tal animando a la reconquista de la fe montado en su caballo blanco.

Tras la inauguración del Santuario Nacional de la Gran Promesa en Valladolid consagrado como Templo Expiatorio en 1941, fue esta Congregación mariana canónicamente establecida primero por los Caballeros del Pilar el 21 de diciembre de 1945 y más tarde por las Damas el 2 de enero de 1964.

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Esta Asociación se constituyó como filial de la del mismo nombre erigida en la Santa y Angélica Capilla de Zaragoza con el deseo de mantenernos unidos a María agarrados a su Pilar.

Esta Basílica Nacional de la Gran Promesa en la que se reveló el Corazón de Jesús con un Amor herido, está marcada por su carácter expiatorio con la exposición del Santísimo Sacramento.

Por tanto, nuestra vIMG_0948.JPGela no es tanto ante la imagen de la Virgen del Pilar aquí presente como hacen en Zaragoza, sino ante la exposición de la Presencia Sacramental de Nuestro Señor con el deseo de pedir perdón por los pecados del mundo entero y en especial por los de España, y de reparar sus ofensas impetrando su Misericordia a imagen de “la Virgen oferente” que es María (Marialis Cultus).

Por eso, esta Basílica nos evoca “una garita” desde la que montamos guardia al Corazón Eucarístico de Jesús queriendo ser un “Pilar” inamovible que repare continuamente sus heridas con las que nuestra Madre se identifica, y vele por la fe de la Iglesia, y en especial por la de España pidiendo por su Evangelización iniciada desimagesmde año inmemorial  por  el  Apóstol  Santiago, garantizando así el cumplimiento de la Gran Promesa de su Reinado hecha aquí por el Corazón de Jesús al beato Bernardo F. de Hoyos.

La Promesa de la Virgen asegurando la fe con la presencia del “Pilar” hasta el fin de los tiempos, y la del Sagrado Corazón de Jesús asegurando su Reinado, son para España una síntesis de amor, de esperanza y de aliento; la primera se realizó cuando nacía el sol del Evangelio en España, la segunda cuando los nubarrones de la incredulidad asomaban por el horizonte hispánico.

La una no se concibe sin la otra: Sin fe no hay Reinado, y el Reinado es el coronamiento de una fe que da frutos de buenas obras.

Estas dos promesas van íntimamente unidas, por eso están inscritas en la Basílica Nacional de la Gran Promesa a ambos lados de Nuestra Señora del Pilar formando una preciosa ALIANZA.

Esta Alianza se pone de manifiesto en la cúpula de la Basílica, en la que está el Padre en lo más alto de ella, casi inaccesible, y luego, más abajo, está la imagen de la Saimg_6557ntísima Virgen sobre “el Pilar” en actitud sacerdotal frente al Corazón de Jesús que bendice.

Ciertamente, en la medida en que “participamos de la fe de María”gozamos de las bendiciones del Corazón de Jesús bebiendo de Él los Tesoros del Padre: los dones del Espíritu Santo.

Así nos lo expresa el P. Hoyos en el libro “el Tesoro Escondido”: “Para con el eterno Padre valgámonos del Corazón de Jesús y para con el de Jesús valgámonos del Corazón de María”.

En este lugar de la Revelación del Corazón de Jesús se inauguró el altar dedicado a la venida de la Virgen del Pilar el 24 de Enero de 1949. Este día fueron unidos oficialmente los tres templos por sus respectivos prelados: la Basílica del Pilar, la Catedral de Santiago de Compostela y esta Basílica Nacional de la Gran Promesa, los cuales constituyen los tres baluartes religiosos que tiene España, cuyas cláusulas son un Pilar, un Sepulcro y una Gran Promesa. Sus fiadores, la Madre de Dios y el Corazón de Jesús. Los usufructuarios de esta alianza, nosotros los españoles. Los depositarios, el Apóstol Santiago y el P. Hoyos.img340