El Escapulario, signo de la Consagración

 

“Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora está satisfecha cuando sus servidores usan su Escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios”   San Alfonso Mª de Ligorio

 PRIMERA PARTE  Breve explicación

1.QUÉ ES EL ESCAPULARIO Y SU SENTIDO

El Escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María.

Se trata de un cordón que se lleva al cuello con dos piezas de tela marrón, una va sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. e1

El Escapulario es uno de los más importantes sacramentales marianos. Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente. Los sacramentales deben movernos el corazón a rechazar el pecado, incluso venial. No nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si lo recibimos con devoción. Según el Concilio Vaticano II es “un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia” (S. C. 60).

La palabra Escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros”. Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante el trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo, llevamos sobre nuestros hombros. Representa  el suave yugo de Jesús cuya carga es ligera llevada con amor desde la mansedumbre y humildad de corazón. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. 

Esta tela nos evoca el manto de la Virgen María que nos envuelve con su protección maternal y nos infunde sus virtudes como “vestido de gracia”. Al usar el Escapulario hacemos silenciosa petición de asistencia continua a Nuestra Madre y es un recordatorio perenne para no hacer nada que la disguste tomando  su ejemplo en todo.

Nos recuerda que nuestra meta es el cielo. En momentos de tentación, hay que agarrarse al Escapulario para asirse a las manos de María invocando su asistencia. Ella nos dirige al Sagrado Corazón de Jesús y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Con la imposición del Santo Escapulario nos estamos consagrando a la Virgen María eligiendo, así, “el camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, que es lo que consiste la perfección del cristiano”. Así lo practicaron y enseñaron los santos.

A  través de la voz de sus pastores, la Iglesia lo reafirma: “La forma más auténtica de devoción a la Virgen Santísima, es la Consagración a su Corazón Inmaculado expresada mediante el humilde signo del Escapulario” (Papa Pío XII).

El manto es una prenda bíblica que aparece con especial relevancia cuando Eliseo recibe el manto de Elías para vivir de su espíritu (2Ry 2,9). Nuestra Madre nos ofrece su manto para que vivamos de su espíritu y nos revistamos de la pureza de su Corazón Inmaculado. Esto es lo que significa nuestra Consagración a Ella mediante este signo.

Quien recibe la imposición del Santo Escapulario debe sintonizar con el carisma de la familia del Carmelo hecho de amor, imitación y culto a María, así como de espíritu de oración y compromiso apostólico. De esta manera participará de los bienes espirituales de la Orden.

Esto explica la multitud de recomendaciones favorables que el ejercicio de esta práctica mariana ha tenido por parte de los Santos, Papas, Obispos, así como el fervor que hacía ella han tenido tantas generaciones.

La medalla-escapulario

La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso.

En 1910, el papa Pio X declaró que, una persona válidamente investida en su Escapulario de tela podía llevar después la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su Escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros de los países del trópico, donde los Escapularios de tela se deterioran pronto, pues tienden a pudrirse.

Ahora bien, el Papa Pio X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el Escapulario de tela cuando fuera posible y que no lo sustituyeran  por la medalla-escapulario sin que medie primero razón suficiente. Tienen que ser razones que satisfagan a Nuestra Señora si no corren el riesgo de no beneficiarse de la promesa de la Virgen.

2. HISTORIA

San Simón Stock fue el sexto superior general de la Orden religiosa Carmelita durante los años 1245-1265. Ante serias dificultades de la Orden, San Simón suplica diariamente la protección de María. Su oraciónciudad-antigua fue escuchada, y el 16 de julio de 1251 se le aparece la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de Ángeles, llevando en sus benditas manos el Escapulario y le dice: “este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas, quien muera usando el Escapulario no sufrirá el fuego eterno”.

Este relato lo encontramos ya en un santoral de finales del siglo XIV, que sin duda lo toma de códices más antiguos. En el mismo siglo XIII Guillermo de Sandwich O.C. menciona en su “Crónica”, la aparición de la Virgen a San Simón Stock prometiéndole la ayuda del Papa.

El 13 de enero de 1252, el Papa Inocencio IV emite la Bula “Ex parte dilectorum” donde defiende a los carmelitas en este tema.

3. LA PROMESA DE LA SALVACIÓN ETERNA

“En la vida protejo, en la muerte ayudo, del purgatorio salvo”

Desde el S. XVI se extiende por toda la cristiandad el uso del Escapulario del Carmen como “señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”. Casi todos los Papas lo han vestido y propagado.

El sentido de la promesa es que quien muera vistiendo el Escapulario recibirá de la Virgen María, a la hora de la muerte la gracia de la perseverancia en el estado de justicia si está en él, o en caso contrario, la gracia de la conversión y de la perseverancia final. La Virgen hará que sus devotos no mueran sin la posibilidad de poder arrepentirse de sus faltas.

Para beneficiarte de esta promesa debe ser impuesto por un sacerdote o padre carmelita.

Una vez impuesto, los Escapularios que se vayan utilizando solo será necesario que sean bendecidos. Y los que se desechen, no deben tirarse a la basura, sino que se deben quemar o enterrar como signo de respeto.

Valor de la promesa del Escapulario

Es doctrina católica, repetida por el Concilio Vaticano II: “El conjunto de los fieles, porque tiene la unción del Espíritu Santo (cfr. 1 Jn. 2, 20-27), no puede equivocarse cuando cree, y esta peculiar propiedad suya la manifiesta por el sentido sobrenatural de fe de todo el pueblo cuando, desde los Obispos hasta los últimos fieles, presta su consentimiento universal en lo referente a la fe y costumbres. Con este sentido de fe y bajo la guía del sagrado Magisterio se adhiere infaliblemente a ella, con certero juicio la penetra más profundamente y la aplica más plenamente a la vida” (L.G. 12).

Esta precisa y espléndida formulación conciliar no puede ser más explícita. Y es que la misma prerrogativa de infalibilidad concedida por Jesús a su Vicario mediante la asistencia del Espíritu Santo, tiene precisamente como finalidad que el conjunto del Pueblo de Dios, su Iglesia y Cuerpo místico, no se equivoque, por ejemplo, con una devoción aceptada por todos.

En consecuencia: Si la promesa del Escapulario aplicada a todos los fieles no fuese verdadera, el Espíritu Santo no hubiera permitido que la Iglesia, el conjunto del Pueblo de Dios, la tuviese por cierta. Para muchos la prueba es irrefutable, ni para ello es necesaria una definición del Magisterio Supremo. Aunque sí hubo controversias y fueron dirimidas por la Santa Sede.

Lo que no es el Escapulario

No es un talismán, ni una prenda mágica que nos asegura los favores de la Virgen María por el simple hecho de llevarlo.

Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: “No lleguemos a la conclusión que el Escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la misericordia”.

Los Papas y los santos han alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra Madre como si nos pudiéramos salvar llevando el Escapulario sin conversión. El papa Pio XII nos advierte “ aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para honrarla”.

Vivir en pecado y usar el Escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción, ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.

San Claudio de la Colombiere advierte: “Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu Escapulario”.

4. EL PRIVILEGIO SABATINO

El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino para los Carmelitas y Hermandades del Carmen.

Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: “Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino,  o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte, sean trasladadas sus almas al cielo”.Jesus,_Our_Lady_of_Mount_Carmel,_and_Holy_Souls_in_Purgatory_001

El Papa Juan XXII, después de tal visión, en su venerable Bula: “Sacratissimo uti in culmine paradisi”, llamada Bula Sabatina, con fecha 3 de marzo de 1322, confirmó y promulgó esta indulgencia enviada del cielo.

En resumen: el Privilegio Sabatino es la promesa de la Virgen María de librar del Purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a los carmelitas y cofrades que hayan llevado una vida conforme al Evangelio, hayan vestido su Santo Escapulario, hayan guardado castidad según su estado y hayan rezado el Oficio de la Virgen María todos los días o cinco decenas del Rosario.

Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de Dios, pero es doctrina católica).

El privilegio sabatino fue muy impugnado, no histórica, sino teológicamente, llegando el Inquisidor General de Portugal, en 1609, a prohibir a los Carmelitas el predicarlo. Estos apelaron al Romano Pontífice, quien confió la causa al Santo Oficio, y por fin, en 1613 dio un decreto renovado literalmente por Inocencio XI (1678), San Pío X (1908) y Pío XI (1922). En él se estableció: se permite a los PP. Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede creerlo.

La certeza de este privilegio más que histórica, está fundada en la potestad de la Iglesia que así lo propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la Iglesia, cuya Cabeza es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer que comete una equivocación secular y universal en algo que pertenece a la doctrina y vida cristiana.

En 1950 recordaba el Papa Pío XII: “Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha trasmitido” con estas palabras:

“Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos religiosos, terciarios y cofrades,  hallaré en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna”.

5. INDULGENCIAS

He aquí las indulgencias plenarias y parciales para los que visten el Santo Escapulario con las debidas disposiciones: La Confesión, la comunión en la Santa Misa y el rezo por el Santo Padre y sus intenciones.

Indulgencias plenarias:

  1. El día que se viste el Escapulario.
  2. El día que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.
  3. También en las siguientes fiestas: Virgen del Carmen (16 Julio), San Simón Stock (16 Mayo), San Elías Profeta (20 Julio), Sta. Teresa de Jesús (15 Octubre), Sta. Teresita del Niño Jesús (1 Octubre), San Juan de la cruz (14 Diciembre) y todos los Santos Carmelitas (14 Noviembre).

Indulgencia parcial:

Se gana indulgencia parcial por vestirlo piadosamente. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción.

6. RECOMENDACIONES

Después de la venida de María Santísima en carne mortal a Zaragoza, las dos primeras apariciones de la Virgen María fueron en el S. XIII, una a Santo Domingo de Guzmán para entregarle el Rosario, la otra a San Simón Stock para entregarle el Escapulario. La Hna. Lucía, vidente de Fátima, asegura “que las dos son inseparables”.

Pablo VI afirma “que estas formas de piedad mariana se adaptan a cualquier mentalidad consiguiendo una amplia difusión con inmenso fruto espiritual”.

La misma Virgen María insistió en su necesidad para los tiempos actuales. Las apariciones marianas del S. XIX, en un llamado acuciante para pedir la conversión y penitencia del mundo cada vez más pecador, presenta un discreto y constante vínculo con esta devoción que remonta a la Edad Media.

En Lourdes la última aparición de la Virgen María a Santa Bernardita fue el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen y aniversario de la entrega del Escapulario a San Simón Stock, en la que la santa dice haberla visto más bella que nunca.Siempre vestira su Escapulario con gran veneración.

También la Hna. Lucía, vidente de Fátima, en una entrevista concedida el 15 de agosto de 1950 al R. P Howard Rafferty, O. C.D.,  confirmó como la última visión que tuvieron el 13 de octubre de 1917 fue la Virgen del Carmen, y afirmó: “que la Virgen quería que el Escapulario fuera tomado como parte del mensaje de Fátima”, y añadió: “ahora el Santo Padre (Pío XII) lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo que el Escapulario es el signo de Consagración al Inmaculado Corazón”.

El Papa Pio XII escribe acerca del Escapulario: “que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos”. San Maximiliano Mª Kolbe decía que era uno de los tres regalos ofrecidos por la Inmaculada para la salvación de la humannidad.

San Juan Pablo II, que siempre vistió el Santo Escapulario como signo de su consagración a María, nos dice: “Así pues, son dos verdades evocadas en el signo del Escapulario: por una parte, la protección continua de la Virgen Santísima, no solo a lo largo del camino de la vida, sino también en el momento del paso hacia la plenitud de la gloria eterna; y por otra parte, la certeza de que la devoción a ella no puede limitarse a oraciones y homenajes en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir “un hábito”, es decir, una orientación permanente de la conducta cristiana, impregnada de oración y de vida interior, mediante la práctica frecuente de los sacramentos y la práctica concreta de las obras de misericordia espirituales y corporales. De este modo, el Escapulario se convierte en signo de “alianza” y de comunión recíproca entre María y los fieles, pues traduce de manera concreta la entrega que en la cruz Jesús hizo de su Madre a Juan, y en él a todos nosotros, y la entrega del apóstol predilecto y de nosotros a ella, constituida nuestra Madre espiritual”.  

7. TESTIMONIOS

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su Escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años más tarde cuando abrieron su tumba, su Escapulario estaba intacto.

San Alfonso Ligorio y San Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el Escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su Escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestiduras estaban hechas polvo, sin embargo su Escapulario estaba intacto. Este se exhibe en su Monasterio en Roma.

San Claudio de la Colombiere dijo “que debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡el Escapulario Carmelita es su predilecto!”. Y agrega “ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita”.

El demonio odia el Escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el Escapulario. Mientras se lo ponía el demonio aulló: “¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!”.

Luis XIII, rey de Francia, vio en Montpellier como un soldado era alcanzado por una bala enemiga. El balazo fue certero, pero a ello quedó salvo, ya que la bala vino a quedar aplastada al chocar con el Escapulario de la Virgen del Carmen que llevaba el soldado con fervor sobre su pecho. Desde entonces, el rey llevó ya siempre consigo el escudo del Escapulario y fomentó en su Corte la devoción a la Virgen María.

Otros testimonios:

Una conversión. Un sacerdote de Chicago fue llamado para asistir a un moribundo que había estado lejos de la fe y de los sacramentos muchos años. No quería recibirlo, pero el sacerdote insistió y le enseño el Escapulario que llevaba. Le pregunto si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote le dejara en paz. Una hora más tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios.

Un rescate. Un misionero noto que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez más en el fango en el que parecía iba a desaparecer. Pensó en la Virgen y beso su hábito el cual era Escapulario. Un momento más tarde se encontraba pisando terreno sólido. Atestigua que fue salvado por la Virgen por medio de su Escapulario. Que sus zapatos desaparecieron en el lodo del que estaba cubierto.

Salvados del mar. En 1845 ante un feroz huracán subidos en el barco ingles “Rey del Océano” los pasajeros fueron a cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tribulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la señal de la Cruz sobre las furiosas olas, estas arrojaron el Escapulario al mar. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho. Este milagro movió la conversión del ministro protestante Fisher con toda su familia que estaban embarcados.

Salvados del fuego. En 1957, una hilera de casa se habían incendiado en Westboden. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas quedando en pie esta única construcción custodiada por la Virgen. Cientos de personas se acercaron a ver el lugar que nuestra Señora había salvado.

Otro caso fue el de Ana Reynaud en un incendio en Damprac (Francia) en 1857. Se quita su Escapulario lo ata a una piedra y lo lanza a lo más violento del fuego. El efecto fue como si muchas toneladas de agua hubieran caído en las llamas que comenzaron a menguar. Al día siguiente entre las ruinas de la casa incendiada hallaron, entre las vigas y brasas ardientes, el Escapulario perfectamente intacto, la imagen de la Virgen se veía clara. Este Escapulario se conserva como reliquia en el altar de la Virgen de la Iglesia del lugar. Los habitantes levantaron en la plaza una estatua a la Virgen del Carmen en agradecimiento recordando el prodigio.

El Escapulario aviva el fervor. En 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: “Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimente un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. La cuaresma la viví fervorosamente como nunca lo había hecho, fui iniciado en la meditación y me encontré realizando intentos en el camino de perfección. Doy el crédito al Escapulario de María”. 

8. ORACIONES

ORACIÓN DE SUPLICA A LA VIRGEN DEL CARMEN EN TIEMPOS DIFÍCILES

Tengo mil Dificultades: ayúdame. De los enemigos del alma: sálvame.En mis desaciertos: ilumíname. En mis dudas y penas: confórtame. En mis enfermedades: fortaléceme. Cuando me desprecien: anímame. En las tentaciones: defiéndeme. En horas difíciles: consuélame. Con tu corazón maternal: ámame. Con tu inmenso poder: protégeme.Y en tus brazos al expirar: recíbeme. Virgen del Carmen, ruega por nosotros. Amén.

ORACIÓN DE VISITA A LA VIRGEN DEL CARMEN

 ¡Madre mía del Carmen! He oído tu voz y acepto la invitación de venir a tus plantas. Llevo en el pecho, cerca del corazón, tu Escapulario. Míralo como oración callada que refuerza la plegaria de mis labios y como intérprete de este pobre pecador arrepentido que, delante de Ti, no tiene sino voluntad para agradecer, ojos para llorar, corazón para amar. Sé que mi pequeñez y mi debilidad inclinaran bondadosamente tu corazón hacia mí. Llevando piadosamente tu Santo Escapulario sienta yo ánimo y alegría para ser fiel a Dios, sienta protección en los peligros, fuerza en la tentación, aliento en la lucha, confianza en la debilidad y la gracia particular que en esta visita pido. Amén

ORACIÓN DE NOVENA

Oh Virgen María, Madre Nuestra y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que te pido en esta novena, si conviene para su mayor gloria y bien de mi alma; que me valga de vuestra intercesión poderosa. Quisiera tener la adoración de los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente y uniendo mi voz con sus afectos, te saludo: Tres Avemarías.

Virgen Santísima del Carmen, deseo que todos sin excepción, se cobijen bajo tu sombra protectora de tu Santo Escapulario y que todos estén unidos a Ti Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de ésta tu querida insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu imagen y concédenos benigna tu amorosa protección. Te encomiendo las necesidades del Santo Padre y la Iglesia Católica, nuestra madre, así como las de mi nación y las del mundo entero, las mías propias y las de mis familiares y amigos. Mira con ojos de compasión a los pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu Divino Hijo y a tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén.

 ORACIÓN  COMÚN

 Acordaos, oh Virgen del Carmen, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que visten devotamente vuestro Santo Escapulario haya dejado de experimentar vuestra protección y auxilio en la vida y la muerte. Animado yo con esta confianza acudo a Ti, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a compadecer ante vuestra presencia. No desechéis mis suplicas, oh Madre de los Carmelitas; antes bien, oídlas y atendedlas amorosamente presentándolas ante el trono de vuestro Divino Hijo Jesús para que sean favorablemente atendidas. Amén.

SEGUNDA PARTE:  Preparación y Ceremonia de imposición del Santo Escapulario

Se impone con un rito particular de la Iglesia en el que se declara que “recuerda el propósito bautismal de revestirse de Cristo, con la ayuda de la Virgen María, solicita de nuestra conformación con el Verbo hecho hombre, para alabanza de la Trinidad, para que llevando el vestido nupcial, lleguemos a la patria del cielo.

1.PREPARACIÓN

Toda Consagración bien hecha conlleva una previa preparación del corazón. Es importante tomar conciencia de lo que vas a realizar y hacerlo libremente y con verdadero deseo.

En adelante ha de ser tu empeño revestirte de las virtudes de tu Madre y Señora con verdadera adhesión a la Voluntad de Dios rechazando el pecado y aspirando a la santidad para colaborar en todo a la Redención.

El programa de vida se resume en la exhortación de María hecha en el Evangelio, esencia de su vida ofrecida: “HACED LO QUE ÉL OS DIGA”. Para esto necesitamos ser personas de oración a la escucha de su Palabra atentos a lo que el Señor nos diga para secundarlo.

Cómo puedes prepararte

  1. Es conveniente proponerse hacer los seis Primeros Sábados de mes para reparar su Corazón Inmaculado (revelaciones de Fátima). De esta manera compensas las veces que la ofendiste y el tiempo que la despreciaste y te mostraste ingrato con Ella, sin reconocer ni agradecer los beneficios que vienen por su medio.
  2. Algo muy beneficioso que siempre nos dispone el corazón para acoger una llamada de Consagración, y que puedes considerar según tus posibilidades, es hacer unos Ejercicios Espirituales, ya que estos ordenan la vida, provocan el rechazo al pecado y acrecientan nuestros deseos de santidad. Actitudes necesarias para hacer nuestra consagración con seriedad y compromiso.
  3. Es aconsejable tomar unas meditaciones previas a la fecha que hayas escogido para consagrarte. Hay muchas referidas a las virtudes de la Virgen María y a su papel como Madre espiritual nuestra, aunque la más recomendada es el “Tratado de la Verdadera Devoción” de San Luis María G. de Montfort que a tantas almas ha formado para su Consagración. También puedes acompañar esta lectura con las “Memorias de la Hermana Lucía”, escogida por el Señor para difundir la Devoción a su Corazón Inmaculado.
  4. Procura rezar el Santo Rosario todos los días durante este periodo sin omitir las letanías sirviéndote también de esta oración:

“Santa María, que tu Escapulario que voy a recibir me acompañe siempre y en él te vea reflejada. Que al besarlo lo haga con amor de hijo/a y como promesa de amarte más y servirte mejor. Que su recuerdo y su presencia en mi pecho me anime a ser más fiel a tu Hijo. Que en él vea grabadas tus virtudes y trate de vivirlas. Que su constante presencia sobre mi corazón me ayude a evitar el pecado y a practicar la virtud. Que su recuerdo nunca permita que me olvide de ti, Madre, y así pueda estar seguro de que tu protección no me abandonará”. Amén

  1. En la medida en que te sea posible, sé más asiduo/a a la Santa Misa durante este tiempo de preparación sin dejar de acogerte al Sacramento de la Penitencia. Puedes considerar una confesión general, así como procurarte una indulgencia plenaria de las muchas que ofrece la Iglesia.
  2. Prepara un recordatorio-estampa con una imagen de la Virgen que te guste, para guardar la fecha de la imposición de tu Escapulario y renovar tu consagración con asiduidad. Copia en este recordatorio la Oración de Consagración que vas a hacer según este manual de ceremonia.

2. CEREMONIA DE IMPOSICIÓN DEL ESCAPULARIO

(La imposición del Escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad. Y siempre por un sacerdote o Padre Carmelita. Si no fuera en comunidad, procura situarte ante un altar o ante una imagen de la Virgen María)

1. Rito inicial

Comencemos disponiendo el corazón para recibir dignamente este sacramental que es el Santo Escapulario.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, nacido de Santa María Virgen, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

R. Y con tu espíritu.

(El celebrante exhorta a los presentes a participar en el rito, explicando la naturaleza de la celebración con estas palabras o parecidas)

El Prefacio de la Fiesta de la Virgen del Carmen dice de Ella “con su afecto maternal y el encanto de sus virtudes, ha suscitado en la Iglesia la Orden del Carmelo, y le ha dado un Signo de su protección”.

Eso es el Escapulario. Por parte de María, un signo de cuanto nos ama, ya que a través de su manto nos invita a vivir de su Espíritu para obtener la salvación. Y por la nuestra, un signo de nuestra Consagración a Ella mediante el compromiso de imitar sus virtudes y el apostolado mariano.

2. Lectura de la Palabra de Dios

(El que va a recibir la imposición del Escapulario o el celebrante, lee este texto de la Sagrada Escritura)

Lectura del libro de los Reyes  2Re 2, 7-13

Esto pasó cuando Yahveh arrebató a Elías en el torbellino al cielo. Elías y Eliseo partieron de Guilgal. Dijo Elías a Eliseo: «Quédate aquí, porque Yahveh me envía a Betel.» Eliseo dijo: «Vive Yahveh y vive tu alma, que no te dejaré.» Y bajaron a Betel. Salió la comunidad de los profetas que había en Betel al encuentro de Eliseo y le dijeron: «¿No sabes que Yahveh arrebatará hoy a tu señor por encima de tu cabeza?» Respondió: «También yo lo sé. ¡Callad!» Elías dijo a Eliseo: «Quédate aquí, porque Yahveh me envía a Jericó». Pero él respondió: «Vive Yahveh y vive tu alma, que no te dejaré», y siguieron hacia Jericó. Se acercó a Eliseo la comunidad de los profetas que había en Jericó y le dijeron: « ¿No sabes que Yahveh arrebatará hoy a tu señor por encima de tu cabeza?». Respondió: «También yo lo sé. ¡Callad!». Le dijo Elías: «Quédate aquí, porque Yahveh me envía al Jordán.» Respondió: «Vive Yahveh y vive tu alma que no te dejaré», y fueron los dos. Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas vinieron y se quedaron enfrente, a cierta distancia; ellos dos se detuvieron junto al Jordán. Tomó Elías su manto, lo enrolló y golpeó las aguas, que se dividieron de un lado y de otro, y pasaron ambos a pie enjuto. Cuando hubieron pasado, dijo Elías a Eliseo: «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de ser arrebatado de tu lado». Dijo Eliseo: «Que tenga dos partes de tu espíritu».  Le dijo: «Pides una cosa difícil; si alcanzas a verme cuando sea llevado de tu lado, lo tendrás; si no, no lo tendrás». Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.  Eliseo le veía y clamaba: « ¡Padre mío, padre mío! Carro y caballos de Israel! ¡Auriga suyo!». Y no le vio más. Asió sus vestidos y los desgarró en dos. Tomó el manto que se le había caído a Elías y se volvió, parándose en la orilla del Jordán. Tomó el manto de Elías y golpeó las aguas diciendo: ¿Dónde está Yahveh, el Dios de Elías?». Golpeó las aguas, que se dividieron de un lado y de otro, y pasó Eliseo. Habiéndole visto la comunidad de los profetas que estaban enfrente, dijeron: «El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo».

Palabra de Dios

3. Palabras del celebrante

(Expone brevemente el significado de la bendición e imposición del Escapulario. Es necesario que quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen. Te puedes servir del siguiente texto)

Quien tiene el privilegio y el honor de vestir el Santo Escapulario del Carmen debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen María y tratar de inocular su vida, y su obrar según sus palabras: “He aquí la esclava del Señor, hágase en Mí según tu palabra”(Lc 1, 38)

San Juan Pablo II nos recuerda “que por medio del Escapulario, los devotos de la Virgen del Carmen expresan la voluntad de plasmar su existencia según el ejemplo de María, acogiendo con corazón puro la palabra de Dios y dedicándose al servicio generoso de los hermanos”.

El llevarlo sobre el pecho continuamente será como “un recuerdo”, “un reclamo” a cumplir los mandamientos de Dios y de la Iglesia: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5).

El Papa Pio XII nos dice a todos los devotos del Escapulario: “Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea, que visten día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino, reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada”.

Por tanto vestir el Santo Escapulario obliga a “vivir en obsequio de Jesucristo” (2Co 10,5) alimentados por la fe de María con una vida de oración y sacrificio.

Que Santa María, la Virgen del Carmen, acoja vuestra Consagración con la imposición de su Escapulario y os proteja en la vida, os ayude en la muerte y os salve después de la muerte.

4. Preces

Roguemos a Dios, nuestro Padre, por intercesión de la Virgen María, diciendo: Te rogamos, óyenos.

  • Para que quienes visten el Escapulario vivan su compromiso bautismal como obsequio a Jesucristo, roguemos, al Señor:
    Te rogamos, óyenos.
  • Para que quienes visten el Escapulario sean una continuación del amor que Jesús profesaba a su Madre, roguemos al Señor:
    Te rogamos, óyenos.
  • Para que quienes visten el Escapulario se revistan de las virtudes de la Virgen purísima, sepan escuchar la Palabra de Dios y vivir de la Eucaristía dejándose modelar por ella, roguemos al Señor:
    Te rogamos, óyenos.
  • Para que quienes visten el Escapulario vivan de modo que entren a formar parte de la asamblea de los santos, con María santísima, revestidos del vestido nupcial, roguemos al Señor:
    Te rogamos, óyenos.

(El celebrante extiende sus manos para la oración de bendición)

Padre santo, que has querido que tu Unigénito Hijo Jesucristo se encarnara en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo; concede a este hijo tuyo (esta hija tuya), que recibe con devoción el Escapulario de la familia de la bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, la gracia de revestirse del Señor Jesús en todas las circunstancias de esta vida y alcance así la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. 

R. Amén.

5. Bendición e Imposición del Santo Escapulario

(Aquí seguimos la fórmula que aparece en el Bendicional de la Congregación para el culto divino el 7.V.1986, nn. 1394-1410. Se trata de una fórmula amplia que sirve para varios tipos de Escapulario. Los corchetes señalan un texto suprimido porque alude a la inscripción en una cofradía, que es un caso menos frecuente)

Recibe este hábito [] y compórtate de tal manera que con ayuda de la Santísima Virgen, para gloria de la Santísima Trinidad y para el bien de la Iglesia y de los hombres, te esfuerces cada día más en vestirte de Cristo y hacer que su vida se manifieste en la tuya.

R. Amén.

 (Arrodillado, se le da primero a besar el Escapulario y luego se lo coloca)

Por la imposición de este Escapulario has sido admitido en la familia del Carmelo, para que puedas servir con mayor dedicación a Cristo y a su Iglesia []. Para que lo consigas con más perfección, yo, con la potestad que se me ha concedido, te admito a la participación de todos los bienes espirituales de esta familia.

 (Lo rocía con agua bendita)

6. Oración de Consagración del Papa Pio XII

(La recitan aquellos que han recibido la imposición del Escapulario)

“Oh, María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he recibido de Dios a través de tus manos.

Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.

El Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda seros fiel a tu Hijo y a Ti.

Que él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.

De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.

Oh Madre amabilísima, sostenme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los santos del Carmelo en el Reino de tu Hijo. Así sea.”

7. Bendición final

(El celebrante concluye el rito con la fórmula usual de bendición)

-El Dios todopoderoso os bendiga con su misericordia y os llene de la sabiduría eterna. R. Amén.

 -Él aumente en vosotros la fe y os dé la perseverancia en el bien obrar. R. Amén.

-Atraiga hacia sí vuestros pasos y os muestre el camino del amor y de la paz. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo  y Espíritu Santo descienda sobre vosotros. R. Amén.

8. Homenaje al Corazón Inmaculado de María

 (En pie se honra a la Virgen María recitando  o cantando la Salve)

  Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

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