Un Pilar

 MARÍA, COLUMNA FIRME DE NUESTRA FE

Después de su venida, nos quedó “el Pilar”. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron a edificar una ermita en aquel lugar. Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresar aview Judea.

Este testimonio de su edificación fue recogido por un manuscrito de 1297 (de los Moralia, sive Expositio in Job) de Gregorio Magno que se custodia en el Archivo del Pilar.columna

Este pilar es de jaspe de 1,77 m de altura y 24 de diámetro. Una oquedad con marco de oro deja descubierta la Sagrada Columna para su veneración. Los fieles que la besan en el adoratorio lo hacen directamente a 5cm de la base de la Columna.

Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social, quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre si los diferentes niveles. María es también la primera piedra de la Iglesia, el templo de Dios.

Muchos historiadores e investigadores defienden esta tradición basados en una serie de monumentos y testimonios que 2demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza. El más antiguo de estos testimonios es el sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, y representa, en un bajorrelieve, el descenso de la Virgen acercándose al Apóstol Santiago. 

Asimismo, hacia el año 835, Almoino, monje de San Germáin de París, redactó unos escritos en los que habla de la Iglesia de la Virgen María de Zaragoza, “donde había servido en el siglo III el gran mártir San Vicente”, cuyos restos fueron depositados por el obispo de Zaragoza, en la iglesia de la Virgen María. También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza, en 714, había allí un templo dedicado a la Virgen.scan00751

Convencidos de la veracidad que recoge esta extendida Tradición, los fieles aragoneses se han encomendado a la Virgen del Pilar desde tiempos remotos convencidos de su divina intervención en todo tipo de situaciones. Así lo pone de manifiesto la aparición de exvotos y ofrendas junto a la Santa Capilla, los innumerables testimonios de peregrinos, y también las referencias en documentos de los milagros bajo la advocación del Pilar.

Estos fueron recogidos por don Félix de Amada quien en 1680, publicó un  Compendio de Milagros de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza donde recoge hasta 59 diferentes.

Uno de los más famosos, por la enorme repercusión que tuvo en su época, fue la curación de la reina Blanca de Navarra. Todo ocurrió en el famoso castillo de Olite, corte de los reyes navarros, en torno a 1443. Según se cuenta, la reina murió víctima de una terrible enfermedad. Estuvo muerta durante más de tres horas y, repentinamente, en presencia de todos sus familiares, se levantó y pronunció estas palabras: “¡Santa María del Pilar! Bendita seáis, pues me habéis guardado y tornado de muerte a vida”. Según declaró después, la Virgen del Pilar se le había aparecido en el tránsito hacia la muerte y con voz dulce le dijo “Sirvienta mía doña Blanca, arrimaos a este Pilar mío y tendréis salud”. Y así lo hizo, pues doña Blanca llegó a Zaragoza en peregrinación para ofrecer una novena a la Virgen y fundó la Orden de caballeros y damas de Nuestra Señora del Pilar cuyo lema desde entonces es precisamente: “A ti me arrimo”.

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Castillo de Olite

La mayor parte de estos milagros atribuidos a la Virgen del Pilar son curaciones: inválidos que vuelven caminar, ciegos que recuperan la vista y enfermos que sanan repentinamente. Algunas incluso se produjeron en la misma Santa Capilla.

Aunque muy por encima de milagros espectaculares, la Virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos y Madre de España. Su quehacer es, ante todo, espiritual. Esta Basílica del Pilar ha de ser un lugar privilegiado de oración donde sople con fuerza el Espíritu Santo que siempre vuela allí donde es invocada su Esposa.

Que la Virgen María, Nuestra Señora del Pilar, libre a España de sus errores, barra las mentiras, desbarate las intrigas, aleje para siempre la lacra del terrorismo, eleve el nivel ético y moral de los ciudadanos y purifique la fe de los creyentes haciéndola operativa por la caridad y la práctica de las virtudes cristianas.


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