Camino de Santiago

«Los peregrinos, tanto si son pobres como si son ricos, cuando van o vienen de Santiago, deben ser caritativamente recibidos y venerados por todo el mundo, ya que todo aquel que los acoja y les hospede diligentemente, no solo albergará a Santiago sino al mismo Jesucristo, como El mismo dijo en el Evangelio: ‘Qui vos recipit me recipit’ » (Liber Sancti Jacobi).

El ser humano está ligado intimamente a la experiencia de la peregrinación, que es expresión y signo de su peregrinación por la vida. En la sociedad contemporanea, caracterizada por una intensa movilidad, la peregrinación está experimentando un nuevo impulso, pues a ella se juntn motivos culturales, inquietudes esenciales que han hecho del hombre, que siempre ha sido «viator», más que nunca un viajero.

Desde el Antiguo Testamento, la peregrinación implica salir de la propia tierra y de la propia casa, como Abrahán (Gn 12, 1) para ir a otro lugar en la búsqueda para el encuentro con Dios y su voluntad. jesucristo peregrinó al templo, ya desde niño, acompañado de su madre, la Virgen María, y de San José (Lc 2, 41). Nuestra fe nos asegura que comenzamos la peregrinación con el nacimiento y en el renacer que nos da la gracia recibida en el Bautismo, y que no term en esta vida sino que, después de la muerte, culmina en la eternidad.

Desde los primeros momentos de la Iglesia los cristianos peregrinaron a los lugares relacionados con la historia de la salvación llevada a plenitud en Jesucristo. Por eso esiste una larga tradición de la peregrinación a la tierra del Señor, llamada Tierra Santa. Cuando San Pedro, como Vicario de Cristo, estableció su sede en Roma, también su tumba, junto con la de San Pablo, fue lugar de veneración y de peregrinación de los cristianos, como también las tumbas de los apóstoles y mártires, tenidos como lugares de confesión de la fe. La peregrinación se consolidó, se difundió y tomo la forma concreta que ahora conocemos y vivimos con la convocación de los años santos (años jacobeos).

Arca con los restos del apóstol Santiago

La noticia del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago se extendió por Europa y, poco a poco, aumento de manera progresiva el flujo de peregrinos que se dirigían a Compostela.

La peregrinación comprende, además del recorrido, muchas veces superando dificultades y con notable sacrificio por los caminos: la contemplación de la naturaleza, el encuentro con otros peregrinos, la llegada al santuario, el encuentro con Dios en la experiencia religiosa de conversión a través de la participación en los sacramentos, sobre todo de la Penitencia y de la Eucaristía, además de la oración personal y comunitaria. Tambien incluye la unión con el sucesor de Pedro, y con él un gesto de comunión con toda la Iglesia y de la caridad con los más desfavorecidosy, después de haber vuelto a la «casa del Padre», el regreso al lugar de origen para continuar viviendo la vida cristiana en la comunidad de origen y dando testimonio en medio del mundo. Durante la peregrinació, a través de todos los encuentros, con Dios, con la Iglesia y con los demás, nos encontramos también, con nosotros mismos.

«La peregrinación ha sido siempre un momento significativo en la vida de los creyentes, asumiendo en las diferentes épocas históricas expresiones culturales diversas. Evoca el camino personal del creyente siguiendo las huellas del Redentor: es ejercicio de ascesis laboriosa, de arrepentimiento por las debilidades humanas, de constante vigilancia de la propia fragilidad y de preparación interior a la conversión del corazón. mediante la vela, el ayuno y la oración, el peregrino avanza por el camino de la perfección cristiana, esforzándose por llegar, con la ayuda de la gracia de Dios, «al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo» (Ef 4,13)» (IM 7).

También tú puedes hacer el CAMINO DE SANTIAGO siguiendo las distintas motivaciones que siempre le acompañaron:

1- En primer lugar, la peregrinatio pro voto, era un compromiso solemne que se contraía con Santiago durante un naufragio, una enfermedad, un apresamiento o ocasión de algun peligro grave del que se había salvado por intercesión del Santo. Se le paga al protector con el sacrificio del viaje y el testimonio personal de la gracia recibida. También tú puedes hacer este voto pidiendo la intercesión de Santiago por aquello que te preocupe grandemente para ganar su favor ante Dios.

2- Algunas veces se iba a Santiago ex poenitentia , para expiar algún pecado, unas veces era por elección personal y otras por imposición canónica o civil. Los peregrinajes eran una forma de saldar la penitencia. También tú puedes ofrecer esta peregrinación para purificar tu alma pidiendo perdón a Dios o ofrecerla por la conversión de algun pecador. Sin duda esta caridad penitencial te restará purgatorio y agradará a Dios que no la dejará sin premio por mediación de Santiago.

3- Casi en todas partes quedan también testimonios del peregrinaje per commissione. En las disposiciones testamentarias solía destinarse una suma determinada a mandar a un peregrino a la tumba de un Santo, unas veces para cumplir un voto que el difunto no había cumplido o bien para que rogara por su alma. También tú puedes incluir esta petición en tu testamento como últimas voluntades y pedirle a algun familiar o amigo de confianza que peregrine hasta Compostela para que se ofice una misa por tu eterno descanso cerca del eterno descanso del apóstol Santiago al que tanto le debemos la trasmisión de la fe.

4- Tampoco debe olvidarse que entre las razones que empujaban al peregrino a partir, también figuraban el deseo de beneficiarse de indulgencias, especialmente durante los años santos compostelanos, y la obtención de un milagro. En efecto, salir de lo cotidiano significaba ser testigos o incluso beneficiarios de algún excepcional acontecimiento milagroso ocurrido en el espacio sagrado y misterioso del peregrinaje. También tú puedes beneficiarte de las indulgencias en los años jacobeos y abrirte a lo milagroso que Dios obra cuando uno, dejando su comodidad, se pone en camino.

5- Ademas de las motivaciones religiosas tambien estaba el «placer de ver mundo», conocer costumbres y pueblos. La devoción y la curiosidad aparecen íntimamente unidas; constituyen el substrato más frecuente de la decisión que inducía a iniciar el peregrinaje. También tu puedes convinar tu deseo de conocer lugares nuevos y personas con tu vida de piedad, y hacer de una expereiencia así algo que perdure siempre vivo en tu recuerdo.