Preparación

La Consagración es la práctica fundamental de la Devoción a su Corazón Inmaculado por la que acogemos a María como Madre espiritual que nos fue dada ya en nuestro Bautismo, pero en esta ocasión lo hacemos con la madurez que no tuvimos de bebes, con plena conciencia y profunda adhesión. Por eso, no debe ser un acto más, ni hacerse de forma improvisada, sino con una previa preparación. Esta preparación ha de ser orada; rezada y meditada, se convierte en fuente de gracia que dispone el corazón para “acogerla en casa como algo propio” (Jn 19, 27).

En la medida en que vivas tu Consagración a María, la promesa de su Triunfo hecha en Fátima, será una realidad en tu vida, ya que la dejas ejercer de Madre en el orden de la gracia con todo lo que posees y eres entregándoselo a Ella.

Este triunfCorazónMaríaRusoFátima2o de María está encaminado al Reinado de su Hijo Jesucristo, si nos conformamos con el Corazón de María es para vivir nuestra entrega plena a Cristo a imitación suya; por tanto, esta consagración debe culminar y completarse con nuestra  Consagración al Corazón de Jesús.

Una vez consagrado/a no habrás de hacer nada sin Ella, has de ponerte bajo su acción sacerdotal para que pueda ejercer su amor de Madre y su autoridad y poder de Reina. Ella no solo sostiene tu fe y la alimenta, sino que la perfeciona en la medida en que te pones bajo su gobierno y te entregas con docilidad en sus manos. Todo lo que realices de palabra y obra sea para honrarla pareciéndote a Ella.

PARA PREPARARSE

Puedes tomar las meditaciones del Mes dedicado a María del D. Félix Sardá y Salvany, Pbro. que ofrecemos los Caballeros y Damas del Pilar en esta web, siendo conveniente retomarlas todos los años, especialmente en los meses de octubre o mayo dedicandos a honrar a la Virgen María.

También puedes seguir el Método de San Luis Mª Grigñon de Montfort con las 33 meditaciones que te podrás descargar en esta web.

Durante el mes que dure la preparación de las meditaciones reza diariamente el Santo Rosario y procura asistir con frecuencia a la Santa Misa.

Es importante que la Consagración vaya precedida del Sacramento de la Penitencia.

ESCOGER DÍA

Se ha de escoger un Primer Sábado o una festividad de la Virgen, también puedes escoger un día significativo para ti como puede ser el día de tu bautizo.

La Consagración debe hacerse arrodillado (si la salud lo permite), y después de la comunión sacramental.

Puedes hacerla privada o públicamente, en este caso, tendrías que avisar al sacerdote para poder recitar la fórmula delante del resto de fieles antes de que imparta la bendición final.

Todos los años, en la fiesta del Corazón Inmaculado, en la Basílica Nacional de la Gran Promesa de Valladolid, se hace una Jornada de Consagración pública dirigida por la Comunidad del Arca de María. Si te interesa contacta con ellas: http://www.arcademaria.net (tfno: 963913241/ 666603679).

CONSAGRACIÓN CON LA IMPOSICIÓN DEL SANTO ESCAPULARIO

La imposición del Escapulario es la forma más perfecta de Consagración a María, por eso este, a diferencia de otros métodos, requiere de la presencia de un ministro de Dios para su imposición y se hace por medio de un rito que marca la Iglesia, ya que se te conceden  indulgencias especiales y el particular Privilegio Sabatino proclamado por lel Papa Juan XXII.

El humilde signo del Escapulario fue reconocido por el Papa Pio XII como Consagración a su Corazón Inmaculado que, según la Hna. Lúcía, vidente de Fátima, fue deseo de la Virgen María que se tomase como parte del mensaje de Fátima. El Papa San Juan Pablo II lo vistió y veneró siempre.

En este rito ya va implicita la Consagración sin necesidad de recitar ninguna fórmula de consagración, aunque si lo deseas, puedes añadirla de forma personal después de comulgar en la acción de gracias.

Requiere igualmente de una preparación previa como toda Consagración a María.